jueves, 13 de noviembre de 2008

La violencia no me dejo dormir.




Ayer por la noche dormía de lo mas placentero, estaba cansado. Me despertaron un par de balazos, los escuche talvez a dos cuadras de mi casa. No me altere y le agradecí al creador estar dormido en mi cama y en mi casa. Unos segundos mas tarde nuevamente disparos esta vez fueron mas y tan cerca que ahogaban su propio sonido. Luego de ocho o diez disparos escandalosos y malasangre las ondas expansivas se diluyeron en la noche, el silencio llego en ola e inundo las calles cercanas. Me levante y de igual forma el resto de la familia. Mi tío saco su pistola y mi abuelo saco de su ropero su vieja escopeta de dos tiros. Mi papá fue el que se atrevió a ver por la ventana el resultado de tan tremendo intercambio de plomo. Llamo a mi tío y le susurro, luego se regó la noticia con las mujeres de la casa. Dos cuerpos tirados en la esquina de la casa yacían enterrados en la oscuridad y el silencio de la noche. Mi mamá llamaba a la policía mientras mis tías le llamaban a la vecina por celular. La noche estaba fría y la lluvia de la tarde había creado una asquerosa mezcla de lodo, basura y piedras, que cubría los adoquines. Una hora después exactamente llega la policía, con sus luces altaneras aviso su presencia. Salimos todos los vecinos al mismo tiempo y una muchedumbre de vecinos en pijamas y batas de dormir rodeaban la escena. Mientras los policías indagaban por los hechos y colocaban la banda amarilla de policía-policía, los niños jugaban y los adultos formulaban sus hipótesis. Entrada ya el alba hizo su arribo el Ministerio Público y empezó con las medidas, la búsqueda de orificios de entradas, de cascabillos y de tanto otro dato. Luego las fotos y por ultimo el acta. Levantaron los cadáveres y se fueron. Volvimos todos adentro, desvelados, consternados y con el malestar en el estomago de ver tan sangrienta escena. Me acosté y luego el despertador, desayune, me bañe y me cambie, salí y la vida seguía igual, exactamente igual como la había dejado hace unas horas. La sangre se confundió con el lodo y la basura y la gente confundía la paz con la guerra y la guerra con la paz. Busque en la Prensa Libre el hecho y no lo encontré pero si encontré la falta de verdadero periodismo y hasta me puse a pensar si no estará este medio, metido en amores de amantes con el gobierno actual. A ver que sorpresas nos trae esta noche.


Cristian Mejía en el siglo del terror:
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3 comentarios:

Abril dijo...

!!uy! que fuerte ud.

Lamentablemente con tantas y tantas y tantas y tantas historias de violencia la mayoria con muertes involucradas no nos queda mas que darle gracias a Dios por tener un techo que normalmente nos proteje y tratar de ser buenas personas. Y amar a los que tenemos.

Mariano Cantoral dijo...

muy real, todos lo viven, pero pocos lo escriben...salúd

zcgt21 dijo...

A vos a mi, la violencia no nos deja dormir, algo asi me ha pasado, cuando estoy durmiendo solo escucho los disparos, la indiferencia llama a mi cabeza diciendo que "te importa algo habrá hecho ese cuate" y me vuelvo a dormir.