lunes, 13 de octubre de 2008

Chismes y malas mañas.


Mi vecina es una señora que ya roza los cincuenta, con dos hijos y una adorable hija, su esposo es amigo de mi papá y desde que tengo noción de conocerlo no he tenido mas platica que un saludo ligero.
La Urraca de su esposa, mi vecina es una máquina del chisme. Los fabrica, los declara y los busca hasta debajo de las piedras. He llegado a creer que tiene súper poderes, súper oídos o “gadgets” para escuchar y ver más de la cuenta.
También que tiene varios juegos de ropa camuflaje en su clóset y los usa para distintas misiones.
Recuerdo que de adolescente me metió en un rollo de esos, de Pati Chapoy o del Enquire. Estaba yo por allí debajo de un árbol en plenas escenas tipo Titanic con una novia/amiga de verano. Todo era diversión, la Semana Santa las pantalonetas, las playeras, las fiestecitas de cuadra etc. De regreso en mi casa… ¡Exacto!. Doña Urraca hablando con mi mamá, resulta que ella llego con la ocurrencia de prestarle una olla y ese fue el gancho para contarle mis andadas. Recuerdo lo ultimo con la claridad y pausa del silencio de Matrix: “ S i s i g u e a s i l a va a h a c e r a b u e l a m u y pronto” ¡F!#$! Exclame.
Allí mismo sentí que había terminado el verano y que una nube gris con todo y sus gotas de lluvia, granizo, rayos, centellas etc. se había posado en mi. Me senté en el sillón a ver la tele y llego mi mamá con una cara de resignación y con los ojos de enojo y … ¡Claro! Algo que ni me imaginaba. Llegaba la hora de la muy hecha leyenda, la muy mito úrbano, la muy maldita plaáica de sexo que me arrojo mi mamá. ¡Jajaja! ( ahora me rio pero en ese momento cambiaba de colores a cada segundo)
Desde ese momento a mi vecina ya no la volví a ver con buenos ojos, le tenia mas miedo que a la policía o las ladrones si es que no son la misma cosa ( Arjona, sin querer). Si caminaba por un lado de la banqueta yo me pasaba a la otra, si la veía en el supermercado me extraviaba entre juguetes y útiles escolares. Para navidad tenia la desagradable (para mi) costumbre de llegar a mi casa a compartir ponche de frutas y tamales, yo me desaparecía de la escena inmediatamente.
Años más tarde la relación cambio cuando ella enfermo ( algo como de la cintura, sacro/pélvico/lumbar ¿?) ya no la vi por algunos meses y no me hacia falta, debo de confesar. Platicaba con su hija ( la que mencione al inicio) y entre ella y yo se armo una relación algo parecida a la del Titanic (sin tanto romance que conste) la linda y yo empatamos. Volví a tomar conciencia de que la Urraca estaba viva aún el día que pase dejando a su hija frente a su casa y la cortina de la ventana que daba a la calle se movió sospechosamente. Allí termino la relación con la hija de la chismosa Urraca.( ya casi terminábamos, ni modo…That things happen)
Hace unos días fui a comer con unos amigos y en el lugar donde degustábamos una rica parrillada y unas cargadas margaritas, muy amenamente una escena me quito el hambre. ¡Exacto! La Urraca en su propia escena entre Titanic y Mature and wild. ( una trincada que llamaba a motel) La peor parte de todo esto era que la manoseada no era con su esposo si no con algún extraño tipo de bigote brochado y de panza doble. Asquerosa situación, y complicada posición en la que me dejo, me levante con el poder de tres margaritas y la pase saludando: “¿Como esta señora? Que coincidencia, verdad” Cambio de colores como yo en aquella lejana adolescencia y yo me voy a quedar callado, con el secreto hasta… ¡ Exacto! Hasta aquí en el blog.
@ foto por Ana_Javiera una chica original.


Cristian Mejía en el siglo del terror:
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8 comentarios:

zcgt21 dijo...

Siempre hay una vecina así en cada colonia, en cada barrio, me quedo con el momento tipo matrix genial, en eso que vez como lentea el tiempo

Abril dijo...

aaaaaah la tu! que buena narracion, me moria de la risa porque me paso lo mismo, mi mama con lagrimas en los ojos dandome una clase de sexualidad, que ganas si solo un beso me habian dado... clase ganada a causa de las exageraciones de la vecina.

Bravo! me gusto mucho.

Cristian Mejía dijo...

Asi es zcgt21, siempre hay una o varias, recordate que les gusta cazar en manada-bandada.

Abril: Gracias por tus comentarios, sigo muy de cerca tu blog con tus historias de amor y de relaciones verdaderas, es un honor tenerte por esta tu casa, que bueno que te gusto esta anecdota, y prometo mejorar ( me hace falta tanto) gracias y se empieza con los besos y luego a recordar la platica con mamá. jajaja!

C. CERO dijo...

Nunca faltan esas viejas, pero lo bueno es que tarde o temprano se les regresa toda la porquería que lanzan y con un poquito más, hubiera sido bueno tomarle una foto en su jodedera y ponerle ¿Sé acuerda de esto doña Urraca?, te aseguro que buscan por cielo y mar, esta gente es así, miran la paj en el ojo ajeno, pero no miran el poste que tienen en el ojal... Estuvo interesante vos. ¡Saludos!

María M. dijo...

Te leo aunque no comento, recibio una buena leccion la señora chismosa.

Cristian Mejía dijo...

C. Cero: Gracias por visitar la choza de mis locuras, y claro que le tome su fotita ( con el movil dijce el naco) pero solo en caso de que me llegue a topar con la hija y ella se oponga. Jajaja! La venganza es dulce. Saludos.

María M. lo mismo me pasa a mi, leo y a veces se me olvida dejar mi huella. Saludos y pasate a dar una vuelta anytime!

Monita dijo...

Jajajaja Eso se llama Karma! Que onda esa señora si...jajaja...pero bueno...muy muy buen blog que tienes aki ;)

Alina Kummerfeldt dijo...

jajja asi como escribis hablas? q comico, muy buena anecdota ... tu perspectiva sobre cada detalle esta muy kul